SIMONE GIONIMA
(Padova ? 1655 - 1730)
David y Abigail
Óleo sobre lienzo, cm 100,5x133
El cuadro está firmado, con el monograma “S.G.F.”, en el pequeño fragmento rocoso en primer plano a la izquierda; se trata de un autógrafo, de indudable calidad, de un maestro véneto, activo en la segunda mitad del siglo XVII y padre del más célebre pintor Antonio, de quien son muy escasas las noticias documentales y las obras ciertas. Es conocida su formación en Bolonia con Gennari y su actividad en Viena en la corte imperial de Leopoldo I, así como su acercamiento, en los años tardíos, a los pintores escenógrafos Bibiena, pero eso es todo.
La representación aparece rica y variada, y al mismo tiempo simétrica y armoniosa: se narra la sabia generosidad de una mujer del desierto, Abigail, la cual, para salvar a su marido de la venganza de David, ofrece al Rey de Israel ricos dones. La sabiduría de Abigail será ulteriormente edificante, puesto que el rey será así llevado a la misericordia y al perdón, poniendo por tanto en relación los caracteres de los protagonistas de la Biblia con las virtudes neotestamentarias.
Es, sin embargo, indudable que la escena está resuelta con una refinada elegancia de gusto profano y ornamental, que recuerda, en la silueta de las figuras, en la gestualidad de las mismas, en la rica y corpulenta cromía, el noble y olímpico modelo del Veronés. Aparecen a veces efectos de transparencia en los difuminados, elementos de acentuado dinamismo, evidentes sobre todo en el caballo encabritado a la izquierda, y algunos detalles en los cuales destaca la fantasía de invención del pintor, como en el esbozo de ciudad amurallada que se delinea en el fondo, bajo un cielo majestuoso.
Simone Gionima