Pintura al óleo sobre tabla que representa la escena de la Crucifixión, siglo XVII.
La obra, de pequeño formato pero de gran intensidad expresiva, capta el momento preparatorio del suplicio: el cuerpo de Cristo, extenuado, es clavado a la cruz por cuatro verdugos en actitudes agitadas, en una atmósfera cargada de pathos y tensión.
La composición, densa y dinámica, se basa en tonalidades oscuras y tierras cálidas, con fuertes contrastes de claroscuro que confieren relieve plástico a las figuras. El gesto dramático y el vigor de las pinceladas recuerdan la pintura barroca de estilo naturalista.
El cuadro está realzado por un importante marco coetáneo, tallado y dorado, que amplifica su valor decorativo y devocional.
Altura cm. 20 anchura cm. 31