Madonna con el Niño.
Francesco De Mura (Nápoles, 1696 – 1782), taller.
Óleo sobre lienzo.
Primera mitad del siglo XVIII.
Marco antiguo dorado.
Lienzo: 66 x 86 cm
Marco: 77 x 96 cm
La obra está en excelentes condiciones, sin restauraciones ni retoques en la pintura.
El cuadro, de notable factura, representa la más clásica de las composiciones marianas.
La Virgen sostiene delicadamente con sus manos protectoras a su propio Niño. Los ojos están dirigidos hacia el cielo y expresan una velada melancolía. El pequeño Jesús está magistralmente retratado de cuerpo entero, sentado en el regazo de la Madre con una mirada desencantada. Destaca la representación volumétrica de su cuerpo desnudo con virtuosismo pictórico al describir las pequeñas piernas cruzadas y los movimientos de las manos de los protagonistas.
Todas las características del cuadro nos llevan a ubicarlo en la pintura tardobarroca napolitana más típica de Francesco De Mura.
La escena es de gran agrado, ya que la obra forma parte de la producción de taller del célebre Maestro Partenopeo para satisfacer la gran demanda de imágenes devocionales por parte de la clientela privada.
Gracias también a su longevidad artística, De Mura realizó una serie muy variada de Maternidades con la Virgen como protagonista, evitando, como muchos colegas, una reproducción continua y repetitiva de la misma iconografía estereotipada.
Precio negociable y pagos personalizados.
Entrega directa o envío en caja de madera rastreada y asegurada.
Imágenes adicionales de la obra en el sitio privado:
https://www.antichitaischia.it/it/prodotto/-madonna-con-bambino--
NOTAS BIOGRÁFICAS
Francesco De Mura (Nápoles, 21 de abril de 1696 – Nápoles, 19 de agosto de 1782) fue un pintor italiano de la escuela napolitana; puede ser considerado, sin duda, un exponente destacado del Rococó italiano.
Figura destacada del tardobarroco, con su vivaz cromatismo fue un importante modelo para las sucesivas generaciones de pintores napolitanos. Alumno predilecto de Francesco Solimena, frecuentó su taller desde 1708, cuando entró con apenas doce años, permaneciendo allí hasta 1730. Durante este período realizó las primeras obras dignas de mención, fuertemente influenciadas por el estilo del maestro.
Desde finales del tercer decenio comenzó a desarrollar un estilo autónomo, evidente en el importante encargo realizado para la iglesia de Santa Maria Donnaromita, para la cual pintó entre 1727 y 1728 once lienzos, diez Virtudes y una Adoración de los Magos.
De 1741 a 1743 residió en Turín, donde tuvo la oportunidad de conocer al pintor Corrado Giaquinto y al arquitecto Benedetto Alfieri.
De regreso a Nápoles, fue recibido con un amplio consenso, hasta el punto de ser recibido en la corte española y mantuvo contactos con diversos artistas activos sobre todo en Roma, en particular con el pintor francés Pierre Subleyras.
Con su técnica cromática influyó en el clasicismo-rococó del Setecientos artístico napolitano.
La escuela barroca, en particular de los maestros Francesco Solimena y Luca Giordano, es siempre evidente en sus obras de carácter histórico, mitológico y alegórico.
Hacia mediados del siglo XVIII pintó la espléndida "Alegoría de las Artes" expuesta en el Louvre.
Desde la muerte de Solimena (1747), fue considerado el pintor más importante de Nápoles hasta su muerte, ocurrida el 19 de agosto de 1782.