Este espléndido par de cornucopias que datan de finales del siglo XVII está realizado en madera lacada y dorada, con una altura de 130 cm. Las dos figuras angelicales, refinadas y elegantes, se erigen sobre una base rocosa, confiriendo un sentido de dinamismo y ligereza a la composición. Su vestimenta dorada, realizada con magistral pericia decorativa, exalta la preciosidad de la obra, mientras que los rostros serenos y los cabellos ondulados expresan una gracia típicamente barroca.
Las cornucopias, símbolo de abundancia y prosperidad, están posicionadas sobre los hombros de los ángeles y funcionan como candelabros, sugiriendo su originaria función decorativa en un contexto sacro o aristocrático. La armonía de las proporciones y la calidad del tallado evidencian la habilidad de un maestro escultor del periodo, probablemente activo en un área influenciada por la tradición artística italiana o flamenca.
Una obra de extraordinaria belleza y fascinación histórica, perfecta para enriquecer un ambiente con el fasto y la exquisitez del barroco.