Pintura al óleo sobre lienzo que representa un paisaje nevado.
Obra de excelente calidad y en óptimo estado de conservación, aún acompañada de su marco original.
Firmada en la parte inferior izquierda.
Las dimensiones son: 40 x 54 incluyendo el marco, 27 x 42 solo el lienzo.
Henry Markò nació en Florencia en 1855 y es un pintor paisajista y marinista de notable sensibilidad, indudablemente ligado a la tradición pictórica de finales del siglo XIX con toques románticos.
Descendiente de la dinastía pictórica encabezada por el austriaco Andrea Markò, pinta, entre los siglos XIX y XX, una serie de obras caracterizadas por una hábil escenografía: raras marinas de la Riviera Ligure, luminosas y muy detalladas en la ejecución, numerosos paisajes boscosos, a veces animados por figuritas, y frecuentes vistas de ciudades como Florencia, Roma, Génova, Sestri Levante, que demuestran su constante trabajo en todo el territorio nacional, entrando así en contacto con las personalidades pictóricas más ilustres de la época, entre las que, como informan algunas publicaciones, se encuentra el pintor ligur Antonio Discovolo (1876-1956) sin, sin embargo, verse influenciado desde el punto de vista pictórico.
Buena parte de su actividad se desarrolla en Toscana, especialmente en Florencia, donde, por lo demás, Andrea Markò y Carlo Markò el joven, llevaban adelante la Escuela de paisaje fundada por el padre Carlo Markò el viejo (1791-1860).
Escuela que representaba en aquel tiempo las instancias pictóricas más avanzadas en el ámbito de la moderna pintura de paisaje, antes de la llegada del "revolucionario" movimiento macchiaiolo toscano.
De hecho, la obra de Andrea y sus discípulos derivaba, en particular, del Arte del Calame y de la escuela de Barbizon.
Henry Markò en la parte final de su carrera artística, se traslada definitivamente a Liguria, a Lavagna, donde privilegia un paisajismo de ámbito local.
Sus obras se encuentran en numerosas colecciones privadas, en Italia y en el extranjero.