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Escultor siciliano del siglo XVIII, Santa María y Santa Cecilia

Codice: 409912
3.800
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Época: Siglo XVIII
Categoría: s. XVIII
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Via Pisacane, 55, Milano (MI (Milano)), Italia
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Escultor siciliano del siglo XVIII, Santa María y Santa Cecilia  Traducido
Descripción:
Escultor siciliano del siglo XVIII Santa María y Cecilia Alabastro, 35 x 14 x 6 cm Las dos estatuas de alabastro están equipadas con dos bases arquitectónicas curvilíneas sobre las que se encuentran dos esculturas femeninas representadas: Santa Cecilia y Santa María. La pareja pertenece a la producción escultórica de la Sicilia del siglo XVIII, que en el campo de las artes decorativas se apropia del lenguaje Rococó, alineándose así con los estilismos internacionales. En la Isla, a partir de la década de 1740 del siglo XVIII, se asiste a la innovación de los módulos decorativos, ya proyectados hacia la adquisición de los modelos transalpinos, condición que se mantendrá durante toda la mitad, y más allá, del siglo. Las obras asumen formas articuladas, la materia asciende desde la base y, envolviéndose en espiral, se expande con suaves ondulaciones de superficie. Pero como ocurre con cada realidad de importación, hay que contar con la arraigada tradición local y esto deriva en una hibridación de fórmulas que se injertan en la perduración de la sintaxis del siglo XVII. El cruce entre lo viejo y lo nuevo genera un original lenguaje compositivo, definido como barochetto, hecho de memorias borrominianas y nuevos adornos, florituras y volutas. Renovación estilística, esta, que en Sicilia invierte todas las artes, incluida la escultura de cada material y dimensión; entre los escultores de mayor fama se pueden citar los miembros de la familia Serpotta, que también operaron en Roma y son conocidos por las obras en estuco, Ignazio Marabitti (1719-1797) y Gioacchino Vitagliano (1669-1739). Volviendo al tema, la Virgen sigue la iconografía de la Inmaculada, derivada de la descripción hecha en el Apocalipsis de Juan: la mujer que pisotea la serpiente aludiría precisamente a la Virgen que vence al mal, es decir, la serpiente, mientras que la media luna simbolizaría su pureza, quizás tomada de algunas diosas de la antigüedad, representadas con el creciente lunar. Por otro lado, encontramos a Santa Cecilia, noble romana convertida al cristianismo en el siglo III d.C. y considerada patrona de la música; por este motivo a menudo se representa con instrumentos musicales, el órgano en este caso, o partituras musicales. Ambas aparecen en movimiento gracias al drapeado dinámico y turbulento de las vestiduras que se retuercen alrededor de las figuras esbeltas y de líneas sinuosas.  Traducido