Sillón de nogal, que data de principios del siglo XVIII, caracterizado por una estructura robusta y refinada, trabajada en husillo. Los reposabrazos presentan detalles tallados con motivos de hojas, que aportan elegancia y movimiento al diseño. Las proporciones son generosas, con un ancho de 64 cm, una altura de 128 cm y una profundidad de 75 cm, lo que garantiza comodidad e imponencia. Esta pieza representa un ejemplo de maestría artesanal de principios del siglo XVIII, uniendo funcionalidad y refinamiento decorativo.