Un retrato insólito y dulce de la Madonna con el Niño.
De un pintor anónimo con gran dominio al pintar del natural a los niños y a las mujeres, transformándolos posteriormente en Madonna y Niño Santo en sus cuadros. Muy bellos los detalles, las manos de los dos personajes. La Madonna, que con la derecha roza la pequeña mano izquierda del Niño que se apoya en la vestidura de la madre. Armonioso el cuerpo del Niño con piernas y piecitos bien pintados. Los paños de la vestidura de la Virgen y el velo que desciende sobre sus rodillas para cubrir un poco al hijo.
Si se observa atentamente este cuadro se nota que no es el típico cuadro de “Madonna con el Niño”. Ella está absorta en sus pensamientos y mira hacia arriba quizás pensando en cómo criar al Niño que tiene sobre las rodillas. El Niño, en cambio, te mira con sus bellos ojos y con una dulce sonrisa benévola, casi acariciando tu pensamiento. Cada uno de ellos tiene una propia atención al mundo que les rodea y a sus propios pensamientos. Como una simple mamá y un pequeño hijo que son retratados en un momento del día.
Temple sobre tabla.
Italia: finales del siglo XIX, principios del siglo XX
Medidas: altura cm. 53,5
ancho cm. 41.