La pintura representa a San José en un momento de profunda contemplación, con la mirada dirigida hacia arriba, como si estuviera en oración o escuchando una revelación divina. En sus brazos sostiene al Niño Jesús. La composición se caracteriza por una suavidad en los rasgos y en los drapeados, típica del estilo barroco.
El fondo oscuro crea una atmósfera contemplativa que enmarca la sacralidad de los personajes. Los detalles de la vestimenta de San José, con tonalidades terrosas, evocan su humildad, mientras que el Niño Jesús, envuelto en un paño blanco, resalta como figura central. La obra transmite un fuerte sentido de devoción y tranquilidad, capturando un momento íntimo entre padre e hijo. La pintura mide 72x90cm