Aguafuerte de Carlo Carrà, "Testa di Donna", 23/25 ejemplares, 1924
Bella e importante obra de Carlo Carrà; Aguafuerte titulado "Testa di Donna"
Numeración 23/25 a lápiz, firmado y fechado en 1924,
Obra con una tirada menor que la producida en 1922, que fue de 60 ejemplares.
Catálogo: "Carrà", Ed. Mazzotta, Página 244 N° 229
Tamaño: En marco H 58 x L 47 / H 36 x L 25,5 cm / Hoja cm 56x42
Carrà también dedicó su atención a la obra gráfica, es decir, al aguafuerte y a la litografía, produciendo un conjunto de 111 obras, concentradas aproximadamente en dos períodos bastante distintos: aguafuertes entre 1922 y 1928, litografías entre 1944 y 1964.
Carrà, como sus colegas, en aquella época en la que todavía no existía en Italia un interés, y mucho menos un mercado, por la obra gráfica de los artistas modernos, grababa al aguafuerte sólo para una búsqueda experimental de expresión y estilo, viendo en él la posibilidad de comprobar la trasposición de una idea gráfica a una técnica diferente de la habitual encomendada al lápiz o a la tinta: adaptando así los caracteres de la línea y del signo a la peculiar vocación de diferentes materiales, la punta de acero, el cobre. Sin embargo, algo diferente fue el asunto de las litografías, que surgieron cuando, durante la segunda guerra mundial, se estaba despertando un interés inicial en la obra gráfica y el libro ilustrado por artistas modernos entre algunos editores y un cierto público selecto.
Grabado de Carlo Carrà, "Cabeza de Mujer", 23/25 copias, 1924
Bella e importante obra de Carlo Carrà Grabado titulado "Cabeza de Mujer"
Numerado 23/25 a lápiz, firmado y datado en 1924,
Obra con una tirada menor que la producida en 1922, que fue de 60 ejemplares.
Catálogo: "Carrà," Ed. Mazzotta, Página 244 N° 229
Tamaño: En marco H 58 x W 47 / H 36 x W 25.5 cm / Hoja cm 56x42
Carrà también dirigió su atención a la obra gráfica, es decir, al grabado y a la litografía, produciendo un complejo de 111 obras, concentradas aproximadamente en dos períodos bastante distintos: grabados entre 1922 y 1928, litografías entre 1944 y 1964.
Carrà, como sus colegas, en aquella época en la que todavía no existía en Italia un interés, por no hablar de un mercado, por los gráficos de los artistas modernos, sólo grababa para una búsqueda experimental de expresión y estilo, viendo en él la posibilidad de comprobar la transposición de una idea gráfica a una técnica diferente de la habitual encomendada al lápiz o a la tinta: adaptando así los caracteres de línea y signo a la vocación peculiar de diferentes materiales, la punta de acero, el cobre. Algo diferente, sin embargo, fue el asunto de las litografías, que surgieron cuando, durante la segunda guerra mundial, se estaba despertando un interés inicial por el arte gráfico y el libro ilustrado por artistas modernos entre algunos editores y un cierto público selecto.