Óleo sobre lienzo. Mediados del siglo XIX. La gran escena representa un episodio histórico no identificado, ambientado en el periodo renacentista, en el que un arzobispo escucha la súplica de un joven en armas, acompañado por su madre, que apoya su petición. La escena se desarrolla en el salón de recepciones del alto prelado, presumiblemente en el palacio episcopal, que desde la logia al fondo da al Duomo, cuya cúpula se vislumbra; el obispo está rodeado de sus subordinados y guardias, mientras que varias personas del pueblo son testigos. Particular es la presencia del hombre sentado en primer plano a la izquierda, que mira al espectador e indica la escena, como si la estuviera contando. La atmósfera se juega con los contrastes entre luces y sombras, entre los colores vivos de los personajes dominantes con respecto a los tonos apagados y difusos de las figuras de contorno, que tienden literalmente a desaparecer en la sombra en los límites de la escena. La obra entra dentro de la amplia producción del siglo XIX que se refería al tema histórico o literario, proponiéndolo en clave romántica. La pintura, restaurada y reentelada, se presenta en un importante marco de la segunda mitad del siglo XIX, con faltas.
Dimensiones del marco (cm):
Altura: 142
Ancho: 174
Profundidad: 10
Dimensiones de la obra (cm):
Altura: 106
Ancho: 138
ARAROT0132005