Óleo sobre tabla. Escuela del norte de Europa del siglo XVII. La escena representa un episodio de la vida de Escipión narrado por Tito Livio y Valerio Máximo. Publio Cornelio Escipión, luego conocido como Escipión el Africano, en el 209 a.C. durante la campaña de España, tras la toma de Cartagena recibió como homenaje personal a una bellísima virgen, que se encontraba en el grupo de los rehenes. Pero él, escuchando las súplicas de su familia, la respetó y la devolvió a sus padres y a su prometido, con la única recomendación de que su prometido se esforzara por la paz entre Roma y Cartago. En la representación, Escipión está en el centro, sentado en su trono, y se dirige a la izquierda, a los padres suplicantes de la joven, mientras que con un gesto clemente, les indica que recuperen a su hija, de pie a la derecha, junto a su prometido. Alrededor, soldados y seguidores del rey. La escena es rica en figuras, luminosa y colorida, y subraya la positividad del rey, personaje central y poderoso, pero capaz de mansedumbre y clemencia. El cuadro, restaurado, ha sido reforzado en la parte posterior con listones de madera. Se presenta en un marco de estilo.
Dimensiones del marco (cm):
Altura: 105
Ancho: 158
Profundidad: 5
Dimensiones de la obra (cm):
Altura: 82
Ancho: 135
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