Retrato de una anciana, datable en los años de transición entre los siglos XIX y XX, obra del pintor bávaro Theodor Feucht (1867-1944), activo en los territorios de habla italiana del imperio austríaco.
La dedicatoria "A mis hijos" está en el libro que la protagonista sostiene en sus manos.
La edad es más que madura y los signos de la senilidad son representados por el pintor con un realismo delicado; la mujer pertenece al mundo de la montaña veneciana, a una clase popular pero no pobre, como sugieren las telas y el gorro con volantes de largas bandas de seda, algo desgastadas en el punto donde se anudan para formar el adorno.
La clave del realismo del retrato reside en la interpretación seria y austera, completamente montañesa, que la anciana da de su papel de madre mientras posa para sus hijos.
Óleo sobre lienzo de 89 x 74 cm, marco de abeto en pátina natural, coetáneo.